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lunes, 31 de octubre de 2016

DOMINGO LOBATO - Once Breves Estudios para Piano - ELIUD NEVÁREZ ARRAZATE


INTRODUCCION

En el año 2012 falleció Domingo Lobato. Algunos lo han considerado como el último compositor nacionalista, como el último representante de un linaje de músicos que incluyó a Ricardo Castro, Julián Carrillo, Manuel M. Ponce, José Rolón, Carlos Chávez, Silvestre Revueltas y Miguel Bernal Jiménez.



        Algunos años antes, en el 2005, la Universidad de Guadalajara lo había nombrado Maestro Emérito “como reconocimiento a su destacada labor universitaria y por sus fundamentales aportaciones musicales que han contribuido en el desarrollo del Estado de Jalisco.”[1] Fueron admirables su dedicación y amor por la música que le duraron toda la vida; en una entrevista para el diario El Informador de Guadalajara del 5 de Junio de 2102, el mismo año de su muerte, comentó: “Yo creo solamente en la música, pa’ qué le buscamos… la fiebre que traigo por la música no la puedo dejar”.[2]
        Cuando entré a estudiar a la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara en 1979 Lobato aún era recordado y reconocido por la labor que había realizado allí. Antes de jubilarse en 1973 fue director durante 18 años y maestro de tiempo completo por 25 años. En 2012 Lobato recordaba con satisfacción el trabajo realizado en la enseñanza:
Ese ha sido uno de mis éxitos. Tratar a los jóvenes con mucho entusiasmo y comunicación. Veo que aprovechan mis enseñanzas. En la música soy muy exigente, pero mi manera de tratar es con tranquilidad y poner modelos superiores a mí, para que vean hasta dónde se puede llegar como pianista, orquestador, músico o compositor.[3]
        Unos años después de entrar a la Universidad de Guadalajara tuve la oportunidad de recibir en persona su instrucción cuando un amigo y yo tomamos con él algunas clases de composición. Sin embargo, a pesar de este conocimiento relativamente cercano que tuve con él, no conocía su obra y se le interpretaba poco en Guadalajara. Fue hasta mucho después, cuando estudiaba yo en el extranjero, que empecé a estudiar su música. En 1994 toqué su segunda sonata de piano en la Universidad de Texas en Austin, y en 1995 lo busqué para entrevistarlo como parte de una investigación sobre sus obras para piano. A partir de entonces lo he seguido conociendo a través de su música.
        Al final de su vida, Lobato se lamentaba de la poca difusión que recibe la música culta en México a diferencia de lo que pasa en Europa. Consideraba perjudicial el poco o nulo interés de particulares y empresarios hacia el arte: “Aquí ¿dónde está el mecenas? Estamos en la calle, y lo estamos porque falta cultura general”.[4]
        Esta critica que hizo Lobato resulta más evidente al considerar que él fue un compositor de provincia que vivió en un país centralista, y que por lo tanto su obra no se benefició de la mayor proyección que se puede tener al vivir en la capital del país. Todavía recuerdo el triste hecho de ver en su estudio una enorme pila de composiciones sin editar cuyo futuro resultaba difícil predecir.
        Por eso los propósitos de este ensayo son ahondar en la figura del compositor y ofrecer algunas apreciaciones musicales al estudioso de su obra, en particular sobre su composición “Once Piezas Breves para Piano”.
        Domingo Lobato nació en Morelia Michoacán el 4 de agosto de 1920. En esa ciudad empezó a cantar en el coro del templo de San Juan a los seis o siete años de edad, y a los diez años fue seleccionado para cantar en el Coro de Niños de la Catedral de Morelia. Esto lo llevó a recibir una educación musical más formal en lo que después seria el Conservatorio de las Rosas pero que en 1921 era conocido como Escuela Oficial de Música Sagrada del Arzobispado de Michoacán. En 1938 esta institución cambiaría nuevamente su nombre a Escuela Superior de Música Sagrada de Morelia, pasando a ser dirigida por el compositor Miguel Bernal Jiménez. Domingo Lobato ingresó allí en 1930, y a los 12 años conoció a Bernal Jiménez, quien habría de ser su maestro principal los siguientes 10 años así como la mayor influencia que tuvo en la composición.
        En 1943 Lobato se graduó de la carrera “Magisterio en Composición”, y dos años más tarde, en 1945, de la “Licencia en Canto Gregoriano”. Sobre esta etapa Lobato recuerda que sólo dos compañeros se graduaron con él: Alfonso Vega Núñez (1924-2015) y Guillermo Pinto Reyes (1920-1997). Ambos destacarían también en el escenario musical de México.
        En 1946 Lobato llegó a la ciudad de Guadalajara a trabajar en la Escuela Superior de Música Sacra por invitación del entonces director, el padre Jesús Aréchiga, y por recomendación del propio Bernal Jiménez, quien conocía a Aréchiga de tiempo atrás, cuando ambos estudiaban música en Roma. Al recordar su traslado a Guadalajara, Lobato mencionó en la entrevista que le hice que “había una gran necesidad de maestros de música en esa ciudad.”[5] Es interesante notar que dos maestros que dejaron la ciudad por aquellos años fueron: “Ramón Serratos y José Rolón, quienes habían sido nombrados directores de la Escuela de Música de la UNAM y del Conservatorio Nacional de Música, respectivamente.”[6]
        Poco tiempo después Lobato es invitado a colaborar como maestro en la entonces llamada Escuela de Bellas Artes del Estado. Esta institución fue después transformada en Facultad de Bellas Artes pasando a depender administrativamente de la Universidad de Guadalajara. Por un tiempo también se le conoció como Conservatorio de Música, pero en 1952 se constituyó finalmente como Escuela de Música. Lobato fue nombrado director de la institución en 1955, y al frente de ella transformó la estructura pedagógica y sus planes de estudios, elevó el nivel artístico y educativo, y creó un conjunto coral y una orquesta que presentaban óperas y zarzuelas. En esa posición mostró también un gran interés por difundir la nueva música lo que lo llevó a realizar varios intercambios académicos entre esta Escuela y el Conservatorio Nacional de México.
        En el año de 1958 Domingo Lobato recibió el Premio Jalisco en Música, por realizar un profundo estudio y rescate de la música de la época colonial que contenían los Archivos de la Catedral Metropolitana de Guadalajara. En 1969, invitado por el Instituto Alemán de Guadalajara y patrocinado por el gobierno de Alemania Federal, ofreció varias conferencias sobre música mexicana en ese país. Al final de su vida Lobato mencionó este viaje al considerar cual había sido el mejor momento de su carrera:
Difundir mi música en Europa…poco a poco se dio la posibilidad de que yo fuera Alemania, y llevar la pieza "México creo en ti" y otras obras en los principales centros de Hamburgo hasta Múnich. Fue un viaje de trabajo, no de placer. En mi archivo tengo planes y programas de estudio que desarrollé para la Escuela de Berlín, Hamburgo, Hannover. Siempre llevaba una grabación en alemán y español. Fue un trabajo interesante, grande y creo que valió la pena.[7]
        Domingo Lobato compuso numerosas obras para diferentes medios incluyendo música de cámara, canciones para soprano y piano, obras para piano, obras orquestales, una opera de cámara, etc. Dentro de sus obras más importantes sobresalen la Cantata Morelos, el ballet “In Xóchitl in Cuícatl”, la ópera de cámara "El cantar de los cantares", la suite orquestal "La muerte de Juárez", y la cantata épica "México creo en ti". También compuso música religiosa como misas, motetes, misterios, obras corales y piezas para órgano.
        Durante los últimos años de su vida Lobato se dedicó casi exclusivamente a la composición, y siguió tocando el piano hasta su fallecimiento el 5 de noviembre del 2012 en Guadalajara Jalisco.

ESTILO MUSICAL
         La música de Lobato presenta diferentes características de estilo en diferentes periodos de su vida. Su preparación de músico religioso condiciona algunas de los rasgos de su música tales como su preferencia por las texturas contrapuntísticas en buena parte de su obra. No obstante, él va a permitir en su estilo de composición la influencia de los grandes compositores, en particular la de los “impresionistas” Franceses. De hecho se puede decir que fue éste estilo el que influyó más marcadamente en su manera de componer.
        Esta posición estética, más bien conservadora, se revela cuando Lobato nos dice que después de los logros alcanzados por Debussy y Ravel “a los estudiantes de composición un campo muy grande para ser investigado había sido abierto”.[8] De esta manera, antes que crear un lenguaje nuevo o acercarse a la vanguardia de su tiempo, Lobato prefiere adoptar y combinar las ideas de diferentes tradiciones musicales. Por ejemplo, en su Cuarteto de cuerdas en Sol mayor de 1958 uno encuentra una obra que, aunque romántica en sus gestos y  en su concepción artística, está firmemente arraigada en el siglo 20.[9]
        Lobato va también a incorporar en su música características musicales de claro acento nacionalista. Este aspecto se entiende mejor al recordar la influencia que recibió de Miguel Bernal Jiménez. Al igual que Bernal Jiménez, la formación musical de Lobato así como su condición de músico provinciano hacen que su nacionalismo sea diferente en su concepción estética de la de otros compositores nacionalistas. Ambos músicos practican un estilo ecléctico de composición de características muy particulares que los distingue de un Revueltas, un Chávez o un Moncayo. 



Cuarteto en sol mayor - III: Rudo


        El nacionalismo de Lobato se alimenta de colores y sabores locales de la provincia, teniendo en ocasiones un trasfondo lúdico. Esto se refleja en los títulos que utiliza en obras como las Seis Danzas de 1965: Vihuelas y Guitarrones, La Guacamaya Pinta, Las Carretas, El Torito de Petate, La Güarecita, y Los Muleros.
Es posible que la utilización de estos temas tan pintorescos se derive de una tradición en la música mexicana practicada en el siglo XIX. En ese tiempo los compositores solían escribir Suites con temas patrióticos y coloridos nombres, así como popurrís en los cuales se hacía alusión a tipos, sabores, gustos y tonadas locales.[10]
        Pero más importante que los títulos, es la incorporación de ritmos de danzas típicas y de melodías populares. En la entrevista para El Informador, Lobato describió así su labor de creación al hablar de una de sus sonatas para piano:
Soy muy dado a escribir música sobre temas populares… tomo algunos ritmos propios de los sones, corridos, canciones de Jalisco y sobre ellas compongo… Se va vaciando lo que antes era una idea y después se transforma en una composición de concierto.[11]
        Lobato crea así un estilo nacionalista propio en el que combina rasgos armónicos y rítmicos modernos, con elementos musicales hispanos y criollos, melodías de sabor provinciano, y ritmos de danza mexicanos. En otra entrevista Lobato aclaró que “no necesitamos tomar melodías ya hechas, sino sus raíces”[12].
        Lobato también ha combinado diferentes estilos musicales en una misma obra. Por ejemplo en la Segunda Sonata para Piano de 1961,
Lobato utiliza diferentes elementos nacionalistas para cada uno de los tres movimientos. En el primero recurre a ritmos y melodías de carácter indígena. En el segundo se acerca al nacionalismo íntimo y romántico de Ponce, aunque con claras diferencias en el lenguaje armónico. Y en el tercero Lobato nos presenta una pieza que contiene algunas características del jarabe y del son.[13]
        Más adelante Lobato experimentó con ideas de otras corrientes musicales del siglo 20 como el atonalismo, el politonalismo y el serialismo. Algunas de sus obras tardías para piano ejemplifican esta búsqueda de sonoridades nuevas: Once Piezas Breves para Piano (1988), Seis Piezas Infantiles (1991), Tres Preludios (1992-93), Seis Piezas Varias de Estilo Atonal (1992-1994). Aunque al mismo tiempo siguió componiendo tonalmente como en sus Seis Piezas Tonales de 1991.

ONCE PIEZAS BREVES
        Esta obra fue compuesta por Lobato en 1988 cuando el compositor contaba con 68 años de edad. Hasta donde me es posible saber esta obra no ha sido todavía publicada y para su estudio conté con una copia del manuscrito que me proporcionó el compositor en 1995.
        El título exacto de la obra no está claro ya que en la primera hoja del manuscrito está escrito: Once Breves estudios para piano. Sin embargo en la hoja de portada, que el compositor solía agregar a sus obras sin publicar, se lee: ONCE PIEZAS BREVES (sobre sistema atonal). Por lo que es difícil saber si el maestro tenia alguna preferencia de considerarlas como estudios o piezas.
        Los ejemplos musicales utilizados son del manuscrito de Lobato ya que me pareció interesante utilizar la escritura musical del compositor.

No. 1
         La serie empieza con una pieza tranquila cuyo centro tonal es do mayor. Al igual que el resto de las piezas no tiene una indicación de tempo pero es fácil sentir que éste debe de ser moderado.  Tiene la sencillez melódica y el carácter de una tonada infantil. El tema principal de esta pieza se basa en dos breves motivos (ejemplo 1), el primero de los cuales es especialmente importante ya que, con diversas variantes, de él se deriva gran parte del material melódico. Las variantes que tiene esta idea son rítmicas, mediante el uso de la inversión, etc. 


Ejemplo 1. Estudio Breve no. 1

        A pesar de su brevedad esta pieza muestra una gran riqueza tonal. La idea principal se desarrolla combinándose con nuevas ideas a través de varias modulaciones a mediantes cromáticas y a la sexta napolitana. El lenguaje armónico incluye acordes de sexta aumentada, triadas extendidas, y acordes de séptima que no resuelven normalmente, o quedan sin resolver.

No. 2
        Esta pieza presenta un carácter festivo por lo que su tempo debe de ser rápido. A semejanza de algunas obras de Debussy, aunque con dimensiones más pequeñas, Lobato presenta a través de toda esta pieza un movimiento continuo (Moto perpetuo) con figuras de tresillos de corcheas. Estas figuras corren incesantemente y crean un ambiente que recuerda la explosión de juegos infantiles.
        Escrito también en Do, este estudio empieza con un alegre tema que emplea un arpegio bitonal (ejemplo 2) y que alterna con varios episodios modulantes en los que la melodía se mueve de la voz superior a la más grave. 


Ejemplo 2. Estudio Breve no. 2

        La característica que estos episodios tienen en común son figuras de notas repetidas que sirven de acompañamiento a diferentes ideas melódicas, aunque la textura general es más bien polifónica a dos y tres voces. El más importante episodio, el tercero, presenta un carácter evocativo y delicado en la melodía que refleja una vez más la influencia impresionista. Otra característica interesante es la hemiolia irregular que aparece en el último episodio que convierte el compás de 9/8 en uno de 3/4 + 3/8.

No. 3
        El tercer estudio tiene la simplicidad y el carácter afectuoso de una canción de cuna o arrullo. Para expresar este carácter el compositor concibe una melodía que tiene contornos sencillos, repite mucho las ideas, y utiliza un amplio registro. Al mismo tiempo, las ideas son variadas mediante un rico vocabulario armónico que incluye acordes de mediante cromática, el acorde de sexta aumentada (o su  equivalente enarmónica: la séptima menor), la quinta aumentada, triadas extendidas y una modulación a Fa. No obstante, predomina una armonía consonante y las progresiones armónicas son simples.
        La manera de canción de cuna que tiene esta pieza afecta también su agógica, por lo que  se intuye la necesidad de usar rubato y de un tempo moderado o lento. Lobato muestra en su música una preferencia por compases irregulares. En esta pieza modifica ligeramente el compás ternario, o de 6/8, que caracteriza a las canciones de cuna y lo cambia a un compás compuesto de 5/4. Ya anteriormente, en su pieza “La Güarecita” de 1965, había probado a cambiar el compás binario del ritmo de Habanera por uno irregular de 5/8. Ambas piezas también tienen en común pasajes de clara ascendencia impresionista que presentan un acompañamiento de octavas en un registro muy agudo que crea una atmosfera etérea.

No. 4
        Por la articulación requerida, su textura y el ritmo de 3/4 esta pieza puede identificarse como un vals. Un vals con un humor un tanto burlón que recuerda algunas piezas rusas de principios del siglo 20, de compositores como Stravinski o Prokofiev.
        Aunque está escrita en tres partes no es propiamente una forma ternaria ya que carece del marcado contraste entre secciones que caracteriza a esa forma. Por otra parte, esta pieza presenta una mayor variedad temática que los anteriores estudios lo cual permite apreciar la habilidad del compositor para combinar motivos muy diferentes entre sí y hacer que encajen a la perfección; por ejemplo cuando al inicio de la pieza el primer motivo de tres notas y su inversión, que reciben respuesta por otra idea en forma de escala, se relacionan con unas figuras de acordes (Ejemplos 3a y 3b). En esta primera frase también se puede observar la inclinación del compositor a usar progresiones de mediante cromática.
Ejemplo 3a. Estudio Breve no. 4  



Ejemplo 3b. Estudio Breve no. 4  
         
 En la segunda parte también es posible observar la maestría del compositor para el desarrollo motívico. Primero presenta un pasaje en el cual las ideas ya mencionadas son combinadas de manera tal que se realza el ritmo de vals. Enseguida, después de un regreso del tema inicial y un breve enlace a dos voces, emerge lo que parece ser un nuevo tema, formado por el intervalo de cuarta en una secuencia descendente, seguido por un pasaje a dos voces, en corcheas y negras, con movimiento cromático y en sentido contrario. Sin embargo un análisis permite ver que estas ideas se derivan de los mismos motivos iniciales que ahora son variados melódica y rítmicamente. 

No.5
        El intervalo de quinta es la sonoridad y el elemento armónico más destacado de esta pieza. Aparece en la pequeña introducción, que también consta de arpegios mayores, en el breve y contemplativo tema, y sobretodo en los episodios o desarrollos (ejemplo 4).


Ejemplo 4. Estudio Breve no. 5
                        
        Al igual que en otros de los estudios, esta pieza presenta un esquema en el que se alternan partes temáticas y partes de desarrollo. En estas últimas el compositor presenta quintas sincopadas con variantes rítmicas en un registro muy amplio, incorpora el elemento de los arpegios, y, especialmente, explora una armonía cercana a la de poliacordes: no se puede hablar de poliacordes ya que sólo utiliza el intervalo de quinta. Aquí también juega con una relación de semitonos entre las dos manos.
        Después del clímax en el tercer episodio el tema aparece transformado de una manera que lo vuelve más etéreo; Lobato logra esto reinterpretando la melodía, usando adornos, y con un registro más agudo. La tonalidad final no es definida al terminar con una sucesión de quintas justas afectadas por apoyaturas a la distancia de semitono. Por su vaguedad tonal esta pieza sobresale en toda la serie, y el adjetivo de atonal corresponde por completo.

No. 6
        En esta composición Lobato recurre a algunos elementos de su estilo nacionalista más tradicional. Por ejemplo el ritmo de danza criolla (conocido también como ritmo de contradanza o de habanera) que emplea en toda la pieza; o el tema de carácter nostálgico que incluye pasajes melódicos de terceras y que imita a la canción romántica. Lobato combina estos elementos criollos con rasgos armónicos tales como mediantes cromáticas, acordes con la quinta aumentada, y acordes de sexta aumentada y dominantes secundarias que no resuelven normalmente.
        Esta pieza, cuyo centro tonal es do mayor, tiene más características de lenguaje tonal que atonal. Después de una introducción aparece el tema ya descrito, el cual es brevemente desarrollado en la segunda parte al trasladarse al bajo. La pieza termina con el mismo material de la introducción.

No. 7
       Esta pieza tiene una forma binaria y, más interesante aun, es una pieza bitonal polifónica en la que la voz superior está en re mayor y la grave en re menor (utilizando la escala menor natural).
        Más que un estudio tiene la naturaleza de una invención de Bach; aunque si se piensa, la intención original de las invenciones era servir como estudios pedagógicos para aprendices de música, y no para ser interpretadas en público. Al igual que las invenciones de Bach está escrita a dos voces y presenta secciones en los que aparece un sujeto alternando con episodios o desarrollos. El sujeto consta de tres elementos: (a) un arpegio en corcheas, el cual se liga a un segundo motivo (b) que desciende por grado conjunto, y una idea (c) que resulta de la aumentación de b (Ejemplo no. 5).



Ejemplo 5. Estudio Breve no. 7

        En el transcurso de la pieza Lobato trabaja con estas ideas utilizando recursos típicos del contrapunto tales como imitación, inversión, secuencia, etc. El compositor incluso emplea algo de ornamentación barroca.

No. 8.
        El siguiente estudio es una de las piezas breves en la Lobato se acerca más a cumplir la función tradicional de un estudio o etude: una pieza designada a ayudar al estudiante a desarrollar su habilidad mecánica y técnica, y que por lo general se dedica por completo a uno de los problemas de la técnica instrumental tales como escalas, arpegios, trinos, etc. En esta pieza la dificultad técnica en la que se enfoca el compositor son las notas repetidas en la mano derecha.
        Esta pieza es predominantemente tonal, y tiene un carácter cercano al estilo romántico. El centro tonal es mi menor y tiene una modulación importante a la dominante que prepara el regreso a la tónica en el modo mayor.


No. 9
        En este brillante estudio para las escalas Lobato regresa al carácter burlesco que recuerda a la música Rusa del siglo 20. En sus figuras también se asemeja a los Estudios de Czerny aunque por supuesto con un idioma muy diferente. Lobato experimenta usando diferentes tipos de escalas que van desde una escala mayor hasta la escala octatónica. Un recurso que resulta particularmente interesante son escalas que van modulando de un tetracordio a otro al ir ascendiendo o descendiendo (Ejemplo 6).


Ejemplo 6. Estudio Breve no. 9

         La pieza termina con una escala bitonal de Do mayor y Mi mayor.

No. 10
        La penúltima pieza está construida sobre la escala cromática la cual aparece casi todo el tiempo de una u otra forma. Lobato utiliza particularmente una idea que consta de dos voces que se mueven cromáticamente en sentido contrario, y que aparece persistentemente en la pieza casi como un ostinato (Ejemplo 7).



Ejemplo 7. Estudio Breve no. 10

        Ese cromatismo sirve de acompañamiento a diversas figuras melódicas que van apareciendo. La monotonía que pudiera resultar de tanta repetición se evita gracias a la riqueza melódica y armónica de la pieza. La textura polifónica permite también una relación más interesante entre las voces, que por momentos llegan a sumar hasta cuatro, mediante el uso de la imitación y del intercambio motívico. Todos estos elementos le dan una gran expresividad al estudio.

No. 11
        El estudio final presenta nuevamente un depurado manejo del desarrollo motívico y del contrapunto. En esta pieza Lobato regresa al concepto de invención con un sujeto formado por dos motivos: cuatro negras que se mueven angularmente, parecido al tema del estudio 1, y una escala (Ejemplo 8)


Ejemplo 8. Estudio Breve no. 11

        En este estudio explora diferentes escalas modales y desarrolla su material sonoro mediante una variación constante de los dos motivos ya citados.


CONCLUSIONES

        El estudio de estas piezas deja ver que, aunque algunas de ellas se enfocan en trabajar algún problema técnico, la mayoría son composiciones libres que no asumen dicho cometido. Solamente en dos o tres se observa la intención de trabajar elementos específicos de técnica como son las notas repetidas y las escalas.
        Resulta más importante para el compositor explorar algún recurso o lenguaje musical característico del siglo 20 como son la bitonalidad, la sonoridad de las quintas, la tonalidad extendida o el cromatismo. Sin embargo, aunque utiliza un lenguaje moderno, el análisis musical de las piezas revela que el lenguaje empleado en general es igualmente tonal que atonal.
        En esta obra también se puede observar la intención de crear contraste entre las diferentes piezas, para lo cual el compositor recurre a diversos elementos de su música anterior: ritmos de danza, melodías de carácter popular, el carácter de la fiesta, etc. En estas piezas Lobato no escribe indicaciones de tempo y son muy pocas las indicaciones de dinámica escritas.
        Esta obra escrita en 1988, nos revela a un compositor maduro que alcanza una maestría en el manejo de sus materiales sonoros. Para ello el compositor economiza sus medios musicales de manera tal que su escritura expresa las ideas con claridad usando el menor numero de notas posible, contrario a algunas de sus piezas tempranas que en ocasiones se vuelven repetitivas y revelan cierta carencia para desarrollar las ideas musicales.
        En los Estudios Breves todo parece volverse más simple en el proceso de creación lo cual da como resultado piezas en las que el discurso musical fluye de manera natural y original. Las Once Piezas Breves piezas no llevan título alguno pero por momentos tienen cierto carácter infantil o lúdico. De esta manera, el compositor parece llevarnos a un mundo de estampas, en el cual van desfilando diferentes temas y ambientes musicales. El compositor no escribe títulos individuales para sus breves composiciones lo que quizá sea un acierto ya que esto permite que la imaginación de cada oyente tome su propio vuelo que lo lleva a sensaciones y emociones personales.
         Finalmente esta obra, además de su valor artístico, tiene un valor pedagógico que permite al estudiante joven desarrollar algunos aspectos de la mecánica del instrumento así como la técnica de interpretación en una obra contemporánea. Y lo importante es que puede lograrlo por medio de una obra mexicana, una obra que deja ver las grandes posibilidades de nuestra cultura musical que puede ser tan rica como cualquier otra.

Domingo Lobato: 11 Breves Estudios


Estudios Breves 1-6




Estudios Breves 7-11


 BIBLIOGRAFIA



Apel, Willi. 1972. Harvard Dictionary of Music. Cambridge: Harvard University Press.



Béhague, Gérard. 1979. Music in Latin America. Englewood Cliffs N.J.: Prentice-Hall.



Malmström, Dan. 1977. Introducción a la música mexicana del siglo XX. México: Fondo de Cultura Económica.



Miranda, Ricardo. 2007. El sonido de lo propio: José Rolón y su música. México: CONACULTA.



Moreno Rivas, Yolanda. 1989. Rostros del Nacionalismo en la Música Mexicana. México: Fondo de Cultura Económica.



Nevárez Arrazate, Eliud. 2015. Música para piano de tres compositores Mexicanos. En Música y Desarrollo Cultural, coord. Gerardo Monjaráz Luna, 165-72. México: Universidad Autónoma de Coahuila.





FUENTES DE INTERNET



Cobían R., Felipe. La musica, mi profesion, mi vida, mi mensaje. Revista Proceso. http://hemeroteca.proceso.com.mx/?p=325453



El Informador. Fiebre de música a los 92. Informador.com.mx. http://movil.informador.com.mx/cultura/2012/380998/6/fiebre-de-musica-a-los-92.htm



Spencer, Michael. Program – Friends of Chamber Music. Notas de un programa del Cuarteto Latinoaméricano. http://www.chambermusicfriends.org/seasons/2011-2012/20112012-CuartetoLatinoamericano.pdf

Universidad de Guadalajara. Consejo General Universitario, Dictamen No. I/2004/311. Nombramiento de Domingo Lobato como Maestro Emérito. http://www.hcgu.udg.mx/dictamenes/dictamen-no-i2004311



[1] Consejo General Universitario, Dictamen No. I/2004/311: “Nombramiento de Domingo Lobato como Maestro Emérito”,  Universidad de Guadalajara, http://www.hcgu.udg.mx/dictamenes/dictamen-no-i2004311


[2] El Informador, “Fiebre de música a los 92”, Informador.com.mx, http://movil.informador.com.mx/cultura/2012/380998/6/fiebre-de-musica-a-los-92.htm

[3] El Informador, “Fiebre de música a los 92”.
[4] Felipe Cobían R., “La musica, mi profesion, mi vida, mi mensaje”, Revista Proceso http://hemeroteca.proceso.com.mx/?p=325453

[5] Eliud Nevárez Arrazate, “Música para piano de tres compositores Mexicanos,” en Música y Desarrollo Cultural, coord. Gerardo Monjaráz Luna (México: Universidad Autónoma de Coahuila, 2015) 169.
[6] Cobían, “La musica, mi profesion, mi vida, mi mensaje”.
[7] El Informador, “Fiebre de música a los 92”.
[8] Nevárez, Música y Desarrollo Cultural, 170.
[9] Michael Spencer, “Program – Friends of Chamber Music” (Notas de un programa del Cuarteto Latinoaméricano), http://www.chambermusicfriends.org/seasons/2011-2012/20112012-CuartetoLatinoamericano.pdf
[10] Nevárez, Música y Desarrollo Cultural, 170.
[11] El Informador, “Fiebre de música a los 92”.
[12] Cobían, “La musica, mi profesion, mi vida, mi mensaje”.
[13] Nevárez, Música y Desarrollo Cultural, 169-170.








miércoles, 6 de julio de 2016

ENTREVISTA CON EL PIANISTA AUSTRIACO RUDOLF BUCHBINDER




  Mi profesión es como el universo - no tiene fin

16 de Junio del 2014

-¿Cuál es su día de trabajo típico? ¿Cuántas horas al día toca? 
- En mi vida hay una regla muy importante: que no hay reglas. Todos los días hago algo nuevo, algo diferente. Por ejemplo, nunca me levanto a la misma hora. Es diferente cada día. La única cosa que es sagrada para mí es una siesta por la tarde el día de un concierto. Con respecto a la horas de estudio, sólo me siento al piano cuando siento ganas, por lo que en eso tampoco tengo ninguna regla. A veces no toco durante cuatro días seguidos. 

 - ¿Qué compañía hizo su instrumento? ¿O quizás son de varias? 
- Tengo tres. Y todos son Steinways.  

- ¿Cómo reacciona su familia a sus sesiones regulares de estudio? 
- Es muy simple: mis hijos nunca me han escuchado ensayar. Siempre he tenido tiempo para eso mientras estaban en la escuela. Y cuando llegaban a casa les dedicaba mi tiempo a ellos y no a la música. Es lo mismo con mis nietos, quienes tienen siete y nueve años de edad. Cuando me visitan me paso todo el tiempo con ellos y no al piano. 

 - ¿Qué hace en sus días libres? 
- Gracias a Dios en mi profesión la frase "fin de semana" no tiene mayor significado. Por ejemplo, cualquier martes o miércoles puede ser como un domingo para mí. Pero si tengo tiempo libre nunca tengo problemas para saber que hacer con él - tengo aficiones interesantes como la pintura, la literatura y el cine. Tengo una gran colección de películas, unos cuatro mil películas. He coleccionado todas las películas que han ganado un Oscar. A propósito, me encanta el cine ruso. También tengo una gran colección de películas rusas. Por supuesto, están cintas famosas como El acorazado Potemkin o películas de Andrei Tarkovski. Aparte de las películas de arte también me gusta ver películas biográficas. Películas sobre gente interesante e individuos extraordinarios. 

 - ¿Cómo se describe fuera del escenario? 

- Soy un hombre que siempre encuentra tiempo para los demás. No importa quiénes puedan ser - familiares, amigos o simples conocidos. Por supuesto, es muy difícil poder describirse uno mismo. Sobre todo si se trata de decir algo positivo. Tengo una profesión bastante compleja. A menudo me siento como Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Bueno y malo. En el escenario de concierto soy malo y en la casa soy bueno. Estos son, por supuesto, papeles muy peligrosos. Y tengo mucho cuidado en no confundirlos.  

- ¿Qué opinas del éxito? ¿Qué significa esa palabra para usted? 
- En relación al público ... Cuando viene a los conciertos la gente espera mucho del intérprete. Y es nuestro trabajo no sólo estar a la altura de esas expectativas, sino incluso ir más allá. De lo contrario existe el riesgo de que las personas no regresen al próximo concierto. Con respecto al éxito, tengo que decir que estoy totalmente convencido de que el éxito es importante para todos, independientemente de la profesión que uno elija. Tengo un refrán favorito que dice "Si uno piensa que ya es alguien entonces uno deja de moverse hacia adelante." Que es en esto donde radica toda la belleza de mi profesión: nunca se alcanza la perfección. Mi profesión es como el universo - no tiene fin. 

 - Espiritualmente, ¿que compositores le son más cercanos? 
- Entiendo su pregunta. Es hasta peligroso dar una respuesta definitiva. Como puedes ver, mi repertorio comienza con Bach y termina con compositores contemporáneos que han escrito música especialmente para mí. Pero puedo decir con absoluta certeza que Ludwig van Beethoven ocupa una posición clave no sólo en mi repertorio, sino también en mi vida. Beethoven es alguien a quien siempre estoy tratando de entender. A propósito, actualmente estoy escribiendo un libro sobre él, el cual se publicará el 2 de agosto de este año. 

 - Si estuviera vivo hoy ¿cree que serían amigos? 
- Sí, creo que sí. Al menos me gustaría pensar que así sería. 

 - En una entrevista usted dijo que Beethoven fue un compositor que nunca se comprometió y en otro que era un sentimental. ¿Cuál es su opinión sobre Brahms? 
- Beethoven fue uno de los grandes románticos. Lo mismo puede decirse de Brahms. Era muy sensible. Y no sólo como músico, sino, ante todo, como ser humano. ¡Sabes como apoyaba a Robert Schumann! ¡Cómo amaba a Clara Wieck Schumann! Y en su música, sobre todo en las obras pequeñas, se puede sentir calidez y fantasía. Una ensoñación para el amor. Una vez le preguntaron por qué él no componía óperas. Y respondió: "Si alguna vez me caso entonces voy a componer una ópera." Pero su amor por Clara nunca podía haber tenido un final feliz. Así que tal vez no se le puede considerar como alguien que haya sido muy feliz. Y ese deseo de amor, esa sensibilidad y calidez, en mi opinión es algo que Beethoven y Brahms comparten. 

 - Su afinidad con Beethoven es conocida como B & B .¿Cómo podría llamársele a su afinidad por Brahms? 
- Estaría muy contento si a Brahms y a mí también se nos considerase de la misma manera (risas)

 - ¿Cuál es, en su opinión, es la principal dificultad para la interpretación de la música de Brahms? 
- Tengo manuscritos  de sus dos conciertos para piano con sus notas escritas a mano. Me interesa siempre saber que era lo importante para él. Particularmente en el segundo concierto, donde el propio Brahms escribió varias indicaciones con respecto a la dinámica. Creo que la mayoría de la gente tiene nociones equivocadas acerca de Beethoven, Mozart y Brahms. Piensan que si se trata de Beethoven entonces tiene que ser algo dramático, y si es Mozart entonces va a ser algo ligero. ¡Wolfgang Amadeus Mozart fue el compositor más dramático! Él escribió la ópera más dramática, Don Giovanni . Beethoven y Brahms son compositores increíblemente románticos y sensibles. Nunca me canso de interpretar las  treinta y dos sonatas de Beethoven o las piezas líricas de Brahms. Es música que está llena de confesiones amorosas. El problema con Beethoven era que siempre se estaba enamorando de la mujer equivocada. Brahms, afortunadamente, encontró su Clara.  

- ¿Usted piensa que la música de Brahms es accesible por la generación más joven? 
- Por supuesto, después de todo, esta música nunca puede morir. Ha estado con nosotros alrededor de ciento setenta años, y no veo ninguna razón para que esto deba cambiar. Los jóvenes necesitan música en vivo, y es por eso que las salas de conciertos están siempre llenas. Música tan sensible como la de Brahms puede tocar cualquier corazón. 

 - Sus actuaciones son inusuales por su relación particular con cada sonido que produce, así como por la magnitud de pensamiento musical en general. ¿Cómo hace para combinar los dos? Por favor, comparta sus experiencias ... 

- Es algo muy sencillo. Durante muchos años he estado estudiando obras cada vez más tempranas. Siempre trabajo con materiales originales. Tengo muchas ediciones diferentes de cada obra. A veces me canso de decirles a mis estudiantes que "antes de interpretar la música de Brahms, Rachmaninov o Tchaikovsky tienen que leer un libro acerca de ellos. Y sólo después se puede empezar a estudiarlos." Hoy en día me he vuelto mucho más libre en mis interpretaciones de las obras musicales. Pero eso es sólo posible cuando se tiene un gran conocimiento detrás de uno. Me encanta decir que "El conocimiento te hace libre." Si hay algo que no sé, entonces no me siento libre. El conocimiento es como unos cimientos. Cuanto más fuerte sean los cimientos mejor resistirá el edificio. Lo mismo puede decirse de la música.  

- Usted es un hombre muy abierto. ¿Con que tipo de gente le resulta difícil congeniar? 
- Tontos! 
  
- ¿Qué cosas que le dan placer en la vida y que cosas despiertan en usted emociones negativas? 
- Siempre me dan gusto los éxitos de los demás. Soy un jugador muy apasionado. Cuando juego a las cartas con amigos puedo perder durante horas y no me molesta en lo absoluto. Simplemente me gusta el proceso del juego. Y otra cosa ... con el tiempo he aprendido a mantener mis emociones negativas en control. Hay cada vez menos cosas en la vida que me pueden hacer perder el equilibrio. Por ejemplo, si estoy sentado en un aeropuerto, y el vuelo se retrasa y hay riesgo de que pueda llegar tarde a un concierto no me pongo nervioso o enojado como solía pasarme. La razón de esto es muy simple: no puedo cambiar las cosas, incluso aunque golpeara mi cabeza contra la pared. Y en situaciones en las que no puedo cambiar nada no veo la razón para desperdiciar mi energía nerviosa. Con el tiempo se llega a valores totalmente diferentes en la vida. Hay muchas cosas que simplemente dejan de parecer tan importantes - ya no me interesan más. Pero hay que vivir la vida para aprender esa lección. Y para estar agradecidos con Dios por muchas cosas. 

 Hablando con Svetlana Nikitina y Sonya Lyubich

De la página Mariinsky Theatre (https://www.mariinsky.ru/en/



Algunas interpretaciones de Buchbinder: