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domingo, 22 de noviembre de 2015

Entrevista al Pianista Santiago Rodríguez

Entrvista realizada por Dean Elder y publicada en la Revista Clavier en Abril de 1978
Santiago Rodríguez

Santiago ¿cómo comienzas tu práctica del día?
Para ser completamente honesto contigo, primero me siento y siento el piano tocando algunos acordes en estilo popular.
Temprano en la mañana por lo general estoy de mal humor y medio dormido. Podría empezar una canción popular para tener el ánimo de tocar, o podría tocar un poco de jazz para hacer que mi mente empiece a funcionar.
Después de esto comienzo mi rutina técnica: tocando los primeros 30 ejercicios del Hanon y todas las escalas y arpegios. Practico como unas siete horas diarias y trato de dedicar al comienzo una hora a técnica. Procuro calentar mis dedos y no involucrarme mucho emocionalmente.
¿Cómo estudias el Hanon?
¡Lentamente! Pongo el metrónomo a 100 o más despacio y toco lanzando los dedos con una articulación alta para adquirir resistencia. Lo bueno de los ejercicios del Hanon es que son simples y todos los dedos trabajan. Para mi el Czerny no es bueno porque trabajas los dedos sólo una mano a la vez.
Después de tocar  los 30 ejercicios del Hanon continuo con las escalas. Obtuve esta rutina de David Bar-Illan… él dice que este régimen desarrolla resistencia, y lo ha hecho para mí.

¿Y tocas los 30 ejercicios del Hanon con articulación alta de los dedos todo el tiempo?
Sí, pero debes mantener la muñeca flexible. Al principio vas a estar un poco duro, así es que mantén la mente trabajando en la relajación a excepción del ataque del dedo que debe de ser preciso y firme. Evitar tensión o dureza en la muñeca o en el antebrazo cuando el dedo esté atacando. Toca despacio, mirando cada dedo al ir bajando, y trata de mantener todos los dedos tan parejos como sea posible… el ejercicio 30 es particularmente bueno para los dedos 4 y 5.
¿Alguna vez tu músculos se han cansado al tocar estos 30 ejercicios de esta manera?
 La primera vez que los toque así pensé que mi antebrazo, muñeca y cuerpo se iban a desbaratar cuando iba en el número 5. Al principio este procedimiento puede ser extremadamente tensionante.
Digamos que practicas siete horas diarias para una ejecución que puede durar media hora. Y en ese tiempo tienes que mantener una gran tensión… tener este tipo de régimen detrás te asegura que no te vas a cansar y a derrumbar a la mitad. Te da la confianza en que puedes hacer lo que quieras. Resistencia es una de las más importantes cosas en la ejecución pianística.

Los músculos de algunas personas no pueden aguantar un régimen tan duro.
Uno debe de saber cuando parar. La primera vez que hice estos ejercicios no me presioné demasiado. Lo último que quiero es tener tendinitis… a veces es mejor descansar y pensar, o regresar al piano después de un descanso. Empieza poco a poco, gradualmente desarrollando resistencia… toma como media hora tocar los 30 ejercicios a una velocidad lenta. Después utilizo otros 30 minutos en escalas.
¿Cómo estudias las escalas?
Toco todas las escalas mayores y las menores melódicas y armónicas, cuatro octavas, manteniendo el mismo principio de una articulación alta y ataque parejo de los dedos, poniendo el metrónomo a 108 o 112 la negra. Si busco trabajar la velocidad ataco desde menos altura e intento obtener una sensación de fluidez en la escala. Mozart y Beethoven están llenos de escalas. Trato de perfeccionarlas de una manera que corresponda a las piezas que estoy tocando.
A veces cuando estoy preparando un recital, empiezo en frio con la primera pieza para ver como funciona. Cuando camina uno al escenario, no tienes la oportunidad de tocar unas dos escalas antes.
¿Y entonces comienzas con el repertorio?
Decido que pieza requiere más trabajo. No me gusta tocar una pieza completa 150 veces, con la esperanza de que vaya a salir bien una vez. Trabajo en pasajes que me son difíciles –posiblemente una parte lenta, y no necesariamente una parte técnica. Puedo trabajar en el sonido o en el fraseo del pasaje, practicando muy lentamente de manera que pueda escuchar lo que está pasando y pueda concentrarme en la parte problemática. Estudio casi todo muy lentamente.
¿Podríamos ver algunos ejemplos?
Empecemos con algo lento como el Impromptu en sol bemol op. 90 no. 3 de Schubert. El problema es mantener este movimiento ondulante como del Ave María suave mientras que la melodía canta. Así es que comienzo la pieza muy lentamente, como a 69 la negra, tocando la melodía fuertemente y las corcheas internas muy suave y parejas. .. Yo usaría este método de estudio sólo para los pasajes problemáticos.

El comienzo y el final de cualquier pieza son las partes más difíciles. Algunas veces he estudiado el principio de esta pieza con el acompañamiento en bloques (o acordes) para decidir adonde quiero que vaya la melodía y como quiero frasearla, y matizarla.  Entonces trabajo técnicamente en la voz de en medio para suavizarla con el menor ataque de los dedos hasta donde sea posible. La pieza es difícil debido a este desafío técnico. Sin embargo debe de oirse como una pieza de música y no como un desafio de técnica.

Otro pasaje que estudio es el comienzo de la fuga de la Fantasía Cromática y Fuga. La fantasía termina suavemente, y me gusta continuar ese carácter suave en la fuga. El problema es tocar el comienzo de la fuga suave con legato de dedos y con tan poco pedal como sea posible. Lo practico despacio y con cuidado para obtener el toque que deseo y para ver mis dedos. Trabajo en el fraseo del tema y en como termina. Los pasajes de dedos en la fuga no me preocupan tanto como este comienzo.
En la fantasía hay una enorme corrida que seguido practico varias veces despacio, como un ejercicio, para tener una buena sensación en mis dedos.
No quiero ser conocido solamente como una persona que tiene dedos, octavas o muñecas veloces. Quiero que la gente escuche la música y que se olvide de la técnica. Claro que si la pieza que estoy tocando –como algo de Liszt- es básicamente una pieza de alarde, también voy a mostrar la técnica. Voy a trabajar mucho para hacer la pieza tan brillante y excitante como sea posible.
El comienzo de la Fantasía, que debe ir muy rápido y mostrar agallas, también requiere dedos muy claros. Fácilmente podría sentarme cómodamente y tocarlo ligeramente, pero para lograr una riqueza en el sonido debes de practicar llegar hasta el fondo de las teclas. De lo que se trata la técnica es sacar a relucir lo que se encuentra adentro de uno y de la música. A mi me ha funcionado estudiar despacio para así poder escuchar lo que está pasando.
¿Nunca tienes que practicar el trabajo de dedos?
No me malinterpreten. Yo practico mucho el trabajo de dedos. Pero encuentro más difícil sacar del piano aquello que siento en pasajes cálidos y dulces que lo que encuentro en pasajes técnicos. Por ejemplo encuentro difíciles los Impromptus op. 90 de Schubert debido a esta cualidad cálida.
Regresemos a los Impromptus de Schubert.
El primer Impromptu, una pieza espléndida, inmediatamente presenta un tema que se repite muchas veces:


La parte que concluye el tema sigue.

 Las muchas repeticiones que siguen hacen que la pieza sea difícil. No debe de sonar como “aquí está el tema” y “aquí está otra vez el tema.” El fraseo y el color deben de variar: una frase empieza, otra termina. Como el intérprete yo debo mostrar todas las diferentes luces en las que el tema es presentado. Debo de averiguar que es lo que Schubert está haciendo y hacia donde se dirige.
En medio Schubert  pone otro tema, el único cambio temático en toda la pieza.
Así es que yo trabajo en la dirección de la pieza, buscando donde están los puntos climáticos, y en lo que tengo que hacer técnica y musicalmente para alcanzarlos. Tu debes de buscar los toques correctos, como cambiar el carácter de cada sección dependiendo en si se dirige a la tonalidad mayor o a la menor. Debes de tomarte tu tiempo con ella.
¿Y el segundo Impromptu?
El segundo Impromptu es una pieza de dedos más que los demás a excepción tal vez del número cuatro. La primera sección es básicamente la escala de mi bemol que hacia arriba y abajo en el piano. Uno debe de saber que es lo que busca hacer con la pieza para evitar que suene sólo como una escala.

Primero estudio la mano derecha lentamente y muy articulada para que los dedos sientan hacia donde se dirigen. Después trato de ver que tan legato puedo tocar sin usar mucho pedal.
Hay una hermosa sección intermedia no muy larga que es difícil tocar musicalmente. Es importante escuchar la melodía y darle un fraseo musical a toda la línea.


Este impromptu necesita tener un movimiento muy fluido con la sección intermedia un poco más cálida. Esta pieza me hace pensar en un vals Vienés – muy ligera, limpia y clásicamente pura. La toco directa y con la mayor calidez posible dentro de su contexto clásico. Uno debe de moldear la técnica con ese fin interpretativo. La pieza debe de sonar limpia y articulada pero no orientada técnicamente. No debería de ser tocada muy rápida.
¿Escuchas grabaciones como parte de tu estudio?
Tengo una bonita colección de discos, la cual no se limita a obras para piano. Escucho también la música orquestal del compositor que esté estudiando. Cuando estoy conociendo una pieza, puede ser que adquiera una grabación de alguien que respete y que la escuche para ver como va la pieza y ver si pienso que puedo interpretarla.
Pero después de que empiezo a trabajar en una pieza ya no escucho grabaciones. Quiero averiguar yo mismo cómo debe de sonar la obra. Después de que la he trabajado y siento que mi interpretación es válida escucho algunas interpretaciones con las que puedo o no estar de acuerdo.  Tengo un oído muy agudo y escuchar discos podría ser una forma barata de obtener ideas. Trato de tener mis propias ideas.
Tu tono es una de las cosas que me parecen hermosas en tu Chopin. ¿Trabajas especialmente en tu tono?
He trabajado mucho en el tono desde que estudiaba con Adele Marcus. En la Universidad de Texas trabajaba principalmente en mis dedos; todavía trabajo en mis dedos pero me extendido. También estoy trabajando mucho en la proyección. Para proyecta r debes tener tono: el tono debe transmitirse y tiene que decir algo. El piano debe de sonar hermoso.
¿Cómo has trabajado en la sonata en si bemol menor de Chopin?
Cuando empecé primero a estudiar la pieza no fui lo suficientemente cuidadoso en como la tocaba. Aun cuando sentía la música no estaba seguro de lo que estaba haciendo. Sabía que las frases tenían que “ir a algún lado,” pero sentir algo y hacer que eso que sientes se entienda son dos cosas muy diferentes. Como lo he marcado en la partitura, trabajo para que el segundo tema vaya a algún lado:

Estudiar y concentrarse en las indicaciones del compositor por supuesto que son dos principios básicos. Chopin escribió esos fraseos y esas dinámicas en la música. Si yo sigo sus “señales de mapa”, puedo averiguar como tocar su música. No quiero recrear o rehacer el fraseo o las dinámicas de Chopin.
Veo que tienes una hoja con repertorio en tu piano.
Enlisto las piezas en las que estoy trabajando. Cuando he practicado mucho una pieza o la he tocado completa hago una marca. Al trabajar en mucho repertorio encuentro que necesito saber lo que ya he estudiado y que es lo que necesita más trabajo. También quiero tener un control de las piezas que necesito tener en mis dedos. No quiero que se me escape ninguna.

Hablemos de Petrouchka, una de tus especialidades.
Debido a que me gusta salir y atrapar al público con esta pieza, he trabajado tremendamente en los acordes iniciales que van hacia arriba y abajo en el teclado. Esta apertura debe de sonar técnicamente brillante y al mismo tiempo como una danza Rusa:

Empezar esta pieza cerca de las teclas es como suicidarme. Caer sobre las teclas con un ataque del brazo produce un mejor sonido, y crea un comienzo inmediato a la danza y a la vez es visualmente atractivo. Además, si tocas estos acordes cerca de las teclas, no se producen lo acentos. Pero si se empieza de arriba los acentos resultan maravillosos. Este comienzo muestra algo que es esencial para la ejecución en vivo: uno debe de tomar riesgos. Seria más fácil tocar más cautamente, pero todo mi concepción se basa en tomar riesgos.
Para tocar Petrouchka se requiere mucha resistencia. También el color es de la mayor importancia. Uno puede batirse tocando todas las notas de esta pieza y al mismo tiempo no lograr nada. Al finalizar el glissando, yo voy enseguida al siguiente Mi, aun cuando es peligroso aterrizar sobre el dedo meñique. Algunas veces puedo fallar pero por lo general no, ya que lo practico.

Siendo de ascendencia hispana ¿tocas música Española?
Estoy tocando este año tres selecciones de Iberia de Albeniz y la Prole do Bebe de Villa-Lobos en recital. El repertorio español es reciente en mis programas.

En general, como dirías que usas las seis horas de estudio después del trabajo de técnica.
Te diría que mayormente trabajo en las partes lentas y meditativas del repertorio que son más difíciles para mi. Sólo recientemente me he dado cuenta de que esta manera de estudio es extremadamente importante. Solía pensar: “si es lento, seguramente es fácil.”
En muchas ejecuciones los pasajes rápidos son extraordinariamente limpios y uno se sorprende de lo bien que los dedos trabajan. Y eso es precisamente lo que se dice de la interpretación, que rápidos dedos tienes. Pienso que el peor cumplido que se le puede hacer a alguien es decirle “tienes las mejores octavas que he escuchado.” Los pianistas pueden hablar sobre estas cosas entre ellos, pero yo no quiero dejar la impresión de que mis octavas en la Rapsodia Húngara o en Petrouchka, que mis notas repetidas en el Carnaval, o lo que sea, fueron fantásticas. Quiero que todo el efecto posible se transmita.
Por ejemplo, utilizo mi tiempo en conectar la primera sección de la Rapsodia Húngara a la siguiente parte, haciendo una progresión gradual hacia la parte espectacular. Si no practicara el comienzo seria como si dijera “voy a dormir durante la primera parte y a despertar para las octavas.”
¿Así es que constantemente estás trabajando en el fraseo, la arquitectura, la proyección y el tono?
Y todas estas cosas son técnica para mí. Mantener una pieza unida es lo más difícil. Cuando primero escuché a Vladimir Horowitz algunas personas hablaban sobre lo rápido que eran sus octavas. Y sus octavas son ciertamente rápidas, pero para mí el efecto que causó fue también de que había tenido una gran experiencia musical. La música y la técnica estaban unidas. El y Rubinstein son dos de is pianistas favoritos.
Tu estilo me parece más cercano al de Rubinstein que al de Horowitz.
Encuentro el concepto de Rubinstein hacia su público más de acuerdo a mi ideal. Quiero subirme al escenario y proyectar “Aquí estoy y aquí esta una pieza de música. Pienso que es maravillosa y por eso es que la estoy tocando.” Practico mucho porque quiero ser muy bueno. Pero más importante, quiero tener algo que decir y dar placer. Quiero que la gente le agrade la música, mi interpretación y mi persona.

(Traducción de Eliud Nevárez A.)



 Finalmente algunas grabaciones de este gran pianista: